Lanzar una marca es emocionante. Tienes logo nuevo, web recién estrenada, perfiles en redes preparados. Todo brilla. Pero pasan tres meses y empiezas a preguntarte: ¿y ahora qué? La emoción inicial se diluye y la marca entra en esa fase incómoda donde ya no es nueva pero tampoco está consolidada.
Muchos proyectos se quedan ahí, en tierra de nadie. No es que mueran, simplemente dejan de crecer. La web se queda igual, las redes sociales se alimentan a trompicones, y la identidad visual empieza a usarse de forma inconsistente. No por desidia, sino porque nadie te explica qué hacer con tu marca después del lanzamiento.
El trabajo de marca no termina con el logo
El error más común es pensar que el diseño de marca acaba cuando se entrega el manual de identidad. Eso es solo la base. Una marca viva necesita crecer, adaptarse, respirar. No se trata de cambiarla cada seis meses, sino de mantenerla activa y coherente en el tiempo.
Esto implica:
Usar la identidad de forma consistente en cada nuevo material que crees: desde una story hasta una presentación comercial.
Generar contenido propio que refleje tu visión, no solo repostear o compartir lo de otros.
Actualizar lo que deja de funcionar, ya sea una sección de la web, un texto que ya no te representa, o fotos que han quedado anticuadas.
La coherencia no significa rigidez. Puedes experimentar dentro de tu sistema visual sin traicionarlo.
Señales de que tu marca necesita atención
No hace falta esperar a una crisis para actuar. Hay señales sutiles que indican que tu marca necesita un ajuste:
Tu web no refleja lo que haces ahora
Has incorporado nuevos servicios, tu enfoque ha evolucionado, pero la web sigue contando la historia de hace dos años. Los textos suenan desfasados o demasiado genéricos.
Tus materiales son inconsistentes
Cada vez que preparas algo nuevo (una propuesta, una presentación, un post) improvisas porque no tienes claro cómo aplicar tu identidad visual. O directamente usas tipografías y colores que no son los tuyos.
Te cuesta explicar qué haces
Si cada vez que te presentas cambias el discurso o te enredas, probablemente tu posicionamiento de marca necesita revisarse. La marca también es cómo te comunicas.
Las redes sociales se han vuelto una obligación sin rumbo
Publicas porque «hay que publicar», pero no hay una línea clara de comunicación. El resultado: contenido irregular, sin personalidad, que no te representa.
Ninguna de estas cosas es dramática por separado, pero juntas indican que la marca está en piloto automático.
Mantener una marca vs dejarla en piloto automático
Hay una diferencia enorme entre mantener una marca y simplemente dejarla existir.
Mantener implica:
Revisar periódicamente si tu comunicación sigue siendo fiel a lo que eres.
Actualizar contenidos de tu web cuando sea necesario (textos, fotos, casos de estudio).
Cuidar los detalles técnicos: que la web funcione bien, que los enlaces no estén rotos, que las imágenes carguen rápido.
Seguir alimentando la marca con contenido propio, aunque sea poco pero constante.
Dejar en piloto automático es más pasivo:
No tocar nada «porque funciona».
Esperar a que algo falle para actuar.
Publicar solo cuando te acuerdas o cuando necesitas vender algo.
Perder de vista por qué hiciste las cosas como las hiciste.
Una marca que se mantiene evoluciona de forma natural. Una marca abandonada se queda obsoleta, aunque su logo siga siendo bonito.
Qué hacer en la práctica para mantener tu marca
No necesitas un plan de marketing complejo. Con pequeñas rutinas ya marcas diferencia:
Revisa tu web cada seis meses
Lee los textos como si fuera la primera vez. ¿Siguen representándote? ¿Hay secciones que ya no tienen sentido? ¿Las fotos siguen transmitiendo lo que quieres?
Ten un sistema de contenido mínimo
No hace falta publicar todos los días en redes sociales. Pero sí tener claro qué tipo de contenido vas a generar y con qué frecuencia realista. Puede ser una newsletter mensual, un caso de estudio cada trimestre, o posts semanales. Lo importante es la consistencia, no la cantidad.
Documenta tus proyectos
Cada vez que terminas un trabajo, guarda fotos, apuntes, reflexiones. Ese material te sirve después para tu portfolio, tus redes, tu web. Si no lo haces en el momento, se pierde.
Usa bien tu identidad visual
Ten a mano tu manual de marca y aplícalo. Si notas que te cuesta usarlo o que te estás saltando las reglas constantemente, quizá el sistema necesita ajustarse. No pasa nada, la marca puede evolucionar sin empezar de cero.
Cuándo pedir ayuda
No todo tiene que hacerse solo. Hay partes del mantenimiento que puedes delegar si no tienes tiempo o no es lo tuyo:
Mantenimiento técnico de la web
Gestión de redes sociales
Redacción de contenidos para blog o newsletter
Actualización de textos o imágenes
Lo importante es no esperar a que todo se desmorone para actuar. Si notas que llevas meses sin actualizar nada, que tu comunicación está estancada, o que la marca ya no refleja lo que eres, es momento de intervenir.
A veces el problema no son los ajustes pequeños, sino que la marca necesita una revisión más profunda: replantear la identidad, renovar la web completa o redefinir cómo te comunicas. Si es tu caso, desde Estudio Malvasía podemos ayudarte. Y si solo necesitas acompañamiento para mantener lo que ya tienes funcionando, también. Escríbenos y cuéntanos en qué momento estás.
Una marca cuidada no necesita grandes revoluciones constantes. Necesita atención, coherencia y pequeñas decisiones acertadas de forma regular. Eso es lo que la mantiene viva.
Si ya has decidido que quieres poner dinero en publicidad online, la siguiente pregunta es: ¿Google Ads o Meta Ads? ¿O las dos? Mucha gente empieza queriendo hacer campañas en ambas plataformas porque piensa que así llega a más gente. Pero no siempre tiene sentido. A veces solo necesitas una, y elegir mal es tirar el dinero.
Cada plataforma funciona de forma diferente, llega a públicos en momentos distintos y sirve para objetivos distintos. Vamos a dejarlo claro para que sepas cuál te conviene según tu caso.
Diferencias básicas entre Google Ads y Meta Ads
Estas son las diferencias básicas entre estas dos formas de publicitar tu marca:
Google Ads muestra tus anuncios principalmente en los resultados de búsqueda de Google (también en YouTube, Gmail, webs asociadas…). La clave: la gente está buscando activamente algo. Tú apareces cuando alguien busca términos relacionados con lo que ofreces.
Meta Ads muestra tus anuncios en Facebook e Instagram (y otras plataformas de Meta como WhatsApp o Messenger). La clave: la gente no está buscando nada concreto, está navegando por su feed. Tú interrumpes su scroll con algo que les pueda interesar.
Google Ads = intención de búsqueda. La gente busca, tú respondes.
Meta Ads = descubrimiento. La gente navega, tú te muestras.
En qué momento usar cada uno
¿Cuándo usar Google Ads para publicitarme?
Google Ads funciona mejor para los siguientes casos:
Tu servicio o producto se busca el Google
Si la gente escribe en Google cosas como «fisioterapeuta en Sevilla», «educador canino», «taller de cerámica artesanal», Google Ads tiene todo el sentido. Apareces justo cuando alguien está buscando lo que ofreces.
Quieres captar gente que ya sabe lo que necesita
No estás creando la necesidad, estás respondiendo a ella. Alguien ya sabe que necesita un fisioterapeuta, tú te pones delante para que te elija a ti.
Vendes algo que la gente compara antes de decidir
Si tu cliente potencial investiga, compara opciones, busca opiniones, Google Ads te ayuda a estar presente en ese proceso. Por ejemplo, servicios profesionales, productos técnicos, soluciones para otras empresas.
Buscas que la gente te contacte o compre directamente
Google Ads suele funcionar mejor para esto que Meta Ads porque la intención es más clara. La gente que hace clic en tu anuncio ya está interesada en lo que ofreces.
Tu presupuesto es limitado y quieres resultados claros
Puedes empezar con poco dinero, enfocarte en pocas palabras clave muy específicas, y ver exactamente qué búsquedas te traen clientes.
¿Cuándo usar Meta Ads para tu proyecto?
Ahora que ya sabes cuando usar Google Ads, te explicamos en que situaciones es mejor dectantarte por Meta Ads.
Tu producto o servicio no se busca espontáneamente
Si vendes algo que la gente no sabe que necesita hasta que lo ve (productos de diseño, servicios innovadores, experiencias, productos de impulso), Meta Ads puede funcionar muy bien. Generas la necesidad en lugar de responder a ella.
Quieres que te conozcan
Si tu objetivo es que la gente sepa que existes, Meta Ads llega a mucha gente de forma visual y atractiva. Ideal para marcas nuevas o para lanzamientos.
Tu público objetivo tiene un perfil muy definido
Meta Ads permite segmentar por edad, ubicación, intereses, comportamiento, incluso por audiencias parecidas a tus clientes actuales. Si sabes exactamente a quién quieres llegar, puedes afinar mucho.
Vendes productos visuales o emocionales
Moda, decoración, gastronomía, experiencias, productos artesanales… todo lo que entra por los ojos funciona bien en Instagram y Facebook. Los anuncios son visuales y aparecen en un contexto de consumo de contenido.
Quieres volver a impactar a gente que ya te conoce
Meta Ads es muy buena para llegar a gente que ya ha visitado tu web, te sigue en redes o ha sido cliente. Puedes recordarles que existes o mostrarles novedades.
Tu presupuesto es muy ajustado y quieres probar
Meta Ads permite empezar con presupuestos muy bajos (desde 5€/día) y testear diferentes creatividades, mensajes y públicos. Es muy ágil para experimentar.
Cuándo usar ambas (y cuándo no)
Usa ambas si:
Tienes presupuesto suficiente para mantener dos canales activos de forma constante.
Tu proyecto se busca (Google Ads) pero también puedes generar interés (Meta Ads). Por ejemplo, una clínica de fisioterapia puede captar búsquedas directas en Google y a la vez hacer campañas en Instagram sobre salud postural.
Quieres hacer un recorrido completo: Meta Ads para que te conozcan y recordarte a quien ya te visitó, Google Ads para conversión final.
No necesitas ambas si:
Tu presupuesto es limitado. Mejor gastar bien en una que mal en dos.
Tu producto claramente encaja más en una plataforma que en otra. No fuerces campañas en Meta si lo tuyo se busca en Google, ni te empeñes en Google si nadie busca lo que vendes.
No tienes capacidad para gestionar dos campañas a la vez. Cada plataforma requiere atención, optimización, creatividades diferentes. Si no puedes dedicarle tiempo, enfócate en una.
Errores comunes al elegir plataforma
Usar Google Ads cuando nadie busca lo que vendes
Si tienes un producto innovador o de nicho que nadie conoce, gastar en Google Ads es como gritar en un sitio vacío. Nadie lo está buscando.
Usar Meta Ads para algo que requiere urgencia
Si alguien necesita un fontanero urgente, no está en Instagram viendo anuncios. Está en Google buscando «fontanero urgente cerca de mí».
Lanzar campañas en ambas sin estrategia diferenciada
Usar el mismo anuncio, el mismo mensaje, la misma creatividad en Google y en Meta. Son contextos diferentes, necesitan enfoques diferentes.
No medir ni optimizar
Poner dinero en cualquier plataforma y no mirar qué funciona. Ambas plataformas necesitan ajustes constantes: creatividades, públicos, pujas, palabras clave.
Qué hacer antes de decidir
Antes de lanzarte a cualquiera de las dos, pregúntate:
¿Mi cliente potencial busca activamente lo que ofrezco? Si sí → Google Ads. Si no → Meta Ads.
¿Qué objetivo tengo? Si quieres que te contacten o compren → Google Ads suele funcionar mejor. Si quieres que te conozcan, generar tráfico o interacción → Meta Ads.
¿Tengo material visual de calidad? Meta Ads necesita buenas fotos, vídeos, creatividades atractivas. Si no las tienes, Google Ads basado en texto puede ser más viable.
¿Cuánto presupuesto tengo realmente? Sé honesto. Si solo puedes dedicar 200€/mes, elige una plataforma y hazlo bien. No repartas el dinero en dos sitios donde no va a dar resultado.
Si necesitas ayuda para decidir qué plataforma te conviene, configurar tus primeras campañas o gestionar tu publicidad online de forma estratégica, desde Estudio Malvasía podemos ayudarte.Lo importante es poner el dinero donde tiene sentido para tu marca, no donde todo el mundo dice que «hay que estar».
Estás justo en el momento de pre-lanzamiento web. Puede que estés trabajando con un estudio de diseño, con un freelance o haciéndola tú mismo. En cualquier caso, hay cosas que necesitas tener preparadas antes de empezar y otras que debes revisar antes de publicarla.
Este checklist te ayuda a llegar preparado al proceso y a no dejarte nada importante en el tintero. Si trabajas con nosotros en Estudio Malvasía, muchas de estas cosas las gestionamos directamente, pero hay otras que sí o sí necesitas tener listas tú.
Antes de empezar: lo que tienes que preparar
Contenidos: textos e imágenes
Esto sí o sí lo necesitas tener tú, trabajes con quien trabajes. Aunque depende del servicio que contrates, la responsabilidad varía.
Textos de tu web. Aquí hay dos opciones:
Si nosotros redactamos los textos (servicio de copywriting), no te preocupes por la estructura ni por escribirlos. Nos encargamos de todo. Pero eso sí, tendremos que trabajarlo juntos: necesitamos conocer tu proyecto, tu voz, tu mensaje. A través de reuniones y cuestionarios iremos definiendo qué contar y cómo contarlo.
Si prefieres escribir tú los textos, necesitas tener al menos un borrador o esquema de:
Textos principales (inicio, servicios, sobre ti/nosotros)
Descripciones de productos o servicios
Llamadas a la acción (qué quieres que haga la gente cuando visite tu web)
En cualquier caso, ten claro qué mensaje quieres transmitir y qué te diferencia. Eso es lo que tiene que salir en la web.
Fotografías y material visual. Necesitas decidir qué tipo de imágenes va a tener tu web:
¿Vas a usar fotografía profesional? (Nosotros ofrecemos este servicio)
¿Usarás fotos de banco de imágenes?
¿Tienes fotos propias que podamos usar?
Si aún no tienes las fotos finales, podemos arrancar con provisionales, pero ten en cuenta que las fotos son parte esencial de cómo se percibe tu marca. Una web con fotos de calidad transmite profesionalidad. Y en caso de usar fotos de stock, igual se parece demasiado a otras que ya las usan.
Decisiones sobre dominio y hosting
Aquí depende de con quién trabajes. Si trabajas con nosotros:
Dominio (www.tumarca.com). Podemos gestionarlo nosotros directamente o ayudarte a elegirlo y contratarlo. Lo importante es decidirlo pronto porque a veces tarda unos días en activarse. Si ya tienes uno, perfecto, solo necesitamos los accesos.
Hosting (dónde se aloja tu web). Tenemos dos opciones:
Alojarlo en nuestro propio hosting (te lo gestionamos todo).
Recomendarte un hosting externo de confianza como Webempresa y ayudarte a configurarlo.
Cada opción tiene sus ventajas según tu proyecto. Si tienes dudas sobre costes, plazos o qué opción te conviene, puedes leer nuestra guía sobre cuánto cuesta una página web donde explicamos todo en detalle.
Correos electrónicos corporativos
Si quieres usar correos profesionales tipo hola@tumarca.com (en vez de tumarca@gmail.com), necesitas decidir:
Qué cuentas de correo necesitas (info, hola, contacto, tu nombre…).
Si prefieres Gmail con dominio propio, correo incluido en el hosting, u otra opción.
Nosotros te configuramos todo, pero necesitas decidir qué cuentas quieres crear.
Textos legales
Toda web necesita:
Aviso legal
Política de privacidad
Política de cookies
Condiciones de venta (si vendes online)
Estos textos tienen que adaptarse a tu web específica. No pueden ser copias genéricas de internet. Hay generadores online que pueden ayudarte, o puedes consultar con un abogado si tu proyecto es complejo.
Nosotros podemos orientarte sobre qué necesitas y dónde conseguir estos textos, pero no sustituimos el asesoramiento legal. Es importante que los tengas listos antes del lanzamiento porque sin ellos no puedes publicar la web legalmente.
Revisión final: antes de darle a publicar
Cuando la web está casi lista, toca hacer una última revisión. Si trabajas con nosotros, revisamos todo esto juntos, pero es bueno que tú también lo compruebes.
Prueba el formulario de contacto
No des por hecho que funciona. Rellénalo tú mismo desde la web y comprueba:
Que el mensaje te llega correctamente
Que no se va a spam (revisa la carpeta de correo no deseado)
Que recibes confirmación de envío
Que todos los campos obligatorios funcionan
Y muy importante: asegúrate de tener acceso al email donde recibes los mensajes y de revisarlo regularmente. Suena obvio, pero hay gente que pone un email corporativo nuevo y luego no lo mira nunca. Si alguien te escribe y no respondes, pierdes oportunidades.
Revisa todos los textos
Lee la web completa como si fuera la primera vez:
¿Los textos dicen lo que quieres decir?
¿Hay faltas de ortografía?
¿Las llamadas a la acción están claras?
¿Los títulos SEO y metadescripciones están completos?
A veces cuando llevas días trabajando en algo, dejas de ver los errores. Pide a alguien de confianza que lea la web con ojos frescos.
Comprueba que todo funciona
Enlaces: que no haya enlaces rotos, que los botones lleven donde tienen que llevar
Menús: que funcionen correctamente en móvil y ordenador
Imágenes: que todas carguen bien y se vean correctamente
Prueba en diferentes dispositivos
Móvil, tablet, ordenador. Diferentes navegadores (Chrome, Safari, Firefox…). La mayoría de gente navega desde el móvil, así que es crítico que todo funcione bien ahí.
Velocidad de carga
Una web lenta espanta a la gente. Puedes usar herramientas como Google PageSpeed Insights para comprobar la velocidad. Si va lenta, suele ser por imágenes muy pesadas o problemas de hosting.
Si trabajas con nosotros, optimizamos las imágenes y configuramos la web para que cargue rápido, pero siempre viene bien comprobarlo.
SEO básico
Asegúrate de que está cuidado:
Títulos de página
Metadescripciones
URLs amigables
Imágenes con etiquetas alt
No hace falta ser experto en SEO, pero estos aspectos básicos sí deberían estar desde el lanzamiento.
Qué pasa si algo no está listo
Tienes dos opciones:
Retrasar el lanzamiento hasta tenerlo todo. A veces es lo más sensato, especialmente si faltan textos legales o contenidos principales.
Lanzar con lo esencial y completar el resto después. Solo tiene sentido si lo que falta no es crítico (por ejemplo, alguna foto secundaria o una sección no prioritaria).
Lo que nunca deberías hacer: lanzar sin textos legales, sin textos principales, con formularios que no funcionan, o con una web que no se ve bien en móvil.
Cómo trabajamos esto en Estudio Malvasía
Si decides trabajar con nosotros, te acompañamos en todo el proceso:
Te enviamos un cuestionario y nos reunimos para entender tu proyecto
Te indicamos qué contenidos necesitamos y cuándo
Gestionamos dominio, hosting y configuración técnica
Te asesoramos sobre fotografía, textos, aspectos legales
Revisamos juntos que todo esté listo antes de lanzar
Te formamos para que sepas gestionar tu web después del lanzamiento
Nuestro objetivo es que el día del lanzamiento sea tranquilo, sin sorpresas de última hora.
Si tienes dudas sobre por dónde empezar, qué necesitas preparar, o simplemente quieres saber cómo sería trabajar juntos, escríbenos.
Lanzar una web no es solo darle a publicar. Es asegurarte de que todo lo que hay detrás funciona, cumple con lo legal, y transmite lo que quieres transmitir. Con este checklist, llegarás mucho más preparado al proceso.
Cuando tienes una web nueva o quieres que tu proyecto se vea más, tarde o temprano aparece la misma duda: ¿pongo dinero en SEO o en publicidad? ¿Hago Google Ads, Meta Ads, ambas cosas? ¿Por dónde empiezo?
La respuesta honesta es: depende. Depende de tu momento, de tu presupuesto, de lo que vendas y de cuánto tiempo tengas. Pero sobre todo depende de entender qué hace cada cosa y qué esperar de cada una.
No son estrategias enfrentadas. Son herramientas diferentes que funcionan en tiempos distintos y para objetivos distintos. Vamos a dejarlo claro.
Qué es SEO y qué es publicidad online
Empecemos por lo básico sin enrollarnos.
SEO (Search Engine Optimization) es el trabajo de optimizar tu web para que aparezca en los resultados de búsqueda de Google (y otros buscadores) de forma orgánica. Es decir, sin pagar por cada clic. Trabajas contenidos, palabras clave, estructura técnica, enlaces… para que Google entienda de qué va tu web y la muestre cuando alguien busca algo relacionado.
Publicidad online (Google Ads, Meta Ads, etc.) es pagar para que tu web, producto o servicio aparezca en ciertos lugares: resultados de búsqueda, redes sociales, webs de terceros. Pagas por impresión, por clic o por conversión, según la plataforma y la campaña.
La diferencia fundamental: el SEO es a medio-largo plazo y no pagas por visita. La publicidad es inmediata pero pagas por cada resultado.
Cuándo tiene sentido trabajar el SEO
El SEO funciona bien si:
Tienes tiempo para esperar resultados. No es magia. Posicionar una web puede llevar meses, especialmente si tu sector es competido o tu web es nueva. Los primeros resultados consistentes suelen verse entre 3 y 6 meses, a veces más.
Buscas tráfico sostenido en el tiempo. Una vez posicionado un contenido, sigue trayendo visitas sin coste adicional. Es trabajo acumulativo: cada artículo, cada página optimizada, suma.
Tu proyecto se busca. Si vendes algo que la gente busca activamente en Google («fisioterapeuta en Sevilla», «educador canino», «fotógrafo de producto»), el SEO tiene mucho sentido. Si tu producto es tan innovador que nadie lo busca aún, el SEO solo no bastará.
Quieres construir autoridad. Aparecer en las primeras posiciones de Google genera confianza. No es lo mismo llegar por un anuncio que encontrarte de forma orgánica.
Tienes presupuesto limitado pero constante. El SEO requiere dedicación (en contenidos, en optimización técnica, a veces en consultoría), pero no pagas por cada visita. A largo plazo sale más rentable que la publicidad si se hace bien.
El SEO sigue vivo (aunque la IA esté cambiando las cosas). Con la irrupción de la inteligencia artificial y las búsquedas generativas, mucha gente se pregunta si el SEO tiene futuro. La respuesta es sí. Aunque Google evolucione hacia respuestas directas generadas por IA, la gente seguirá buscando información, comparando opciones y queriendo encontrar webs específicas. El SEO se adapta, pero no desaparece. De hecho, ahora cobra más importancia crear contenido relevante, útil y original, porque es lo que tanto los buscadores como las IA valoran. El SEO ya no es solo posicionar palabras clave, es demostrar que tu web aporta algo que merece ser encontrado.
Cuándo tiene sentido poner dinero en publicidad online
La publicidad funciona bien si:
Necesitas resultados rápidos. Lanzas una campaña hoy y mañana ya tienes visitas. Es inmediato. Perfecto para lanzamientos, promociones puntuales, o cuando necesitas tracción ya.
Quieres probar algo antes de dedicarle mucho esfuerzo. Puedes testear un producto, un mensaje, un público objetivo con presupuestos pequeños y ajustar sobre la marcha. El SEO no permite esa agilidad.
Tu producto no se busca espontáneamente. Si vendes algo que la gente no sabe que necesita hasta que lo ve, la publicidad en redes sociales (Meta Ads, Instagram, TikTok) puede funcionar mejor que el SEO.
Tienes presupuesto para pagar por visita de forma continua. La publicidad funciona mientras pagas. En cuanto paras, se acaba el tráfico. Si tu marca tiene margen y convierte bien, puede ser sostenible. Si no, se come el presupuesto sin retorno.
Quieres segmentar mucho. Con publicidad puedes elegir a quién le muestras tu anuncio: edad, ubicación, intereses, comportamiento. El SEO es más abierto: quien busca, llega.
Expectativas realistas de cada estrategia
Aquí es donde más se falla. La gente pone dinero sin saber qué esperar y luego se frustra.
Con SEO:
Los primeros 3-6 meses son de siembra. Publicas, optimizas, esperas.
A partir de ahí empiezas a ver tráfico orgánico creciente si lo haces bien.
El coste por clic varía mucho según sector. En algunos es viable, en otros es inasumible.
Si no conviertes (ventas, contactos, lo que sea tu objetivo), estás quemando dinero.
Errores comunes que tiran el dinero
En SEO
Crear contenido sin estrategia. Escribir por escribir, sin pensar en qué busca la gente.
Obsesionarse con palabras clave muy competidas e ignorar las de nicho. A veces es más fácil posicionar «fisioterapeuta deportivo Sevilla» que «fisioterapeuta».
Descuidar la parte técnica. Una web lenta o mal estructurada no posiciona aunque el contenido sea bueno.
Esperar resultados en dos semanas. El SEO necesita tiempo.
En publicidad
Lanzar campañas sin haber definido bien a quién te diriges ni qué quieres conseguir. Si no sabes qué mides, no sabrás si funciona.
No hacer seguimiento. Poner dinero y no mirar qué funciona y qué no.
Mandar tráfico a una web que no está preparada para convertir. Textos malos, call to action poco claros, carga lenta… da igual cuánta gente llegue si luego no hacen nada.
Copiar campañas de competidores sin entender tu propio contexto. Lo que funciona para otros no tiene por qué funcionar para ti.
¿Y si hago las dos cosas?
Es lo ideal si puedes permitírtelo. No son excluyentes, se complementan.
Puedes usar publicidad para traccionar rápido mientras trabajas el SEO a medio plazo. O usar publicidad puntualmente (para un lanzamiento, una campaña estacional) y mantener el SEO como base constante de tráfico.
Pero si tienes que elegir una porque el presupuesto no da para ambas:
Elige SEO si tu proyecto es estable, tienes paciencia y buscas construir algo sostenible.
Elige publicidad si necesitas resultados ya, tienes presupuesto recurrente y tu producto convierte bien.
Qué hacer antes de poner dinero en cualquiera de las dos
Antes de gastar un euro en SEO o en publicidad, asegúrate de tener esto claro:
Tu web tiene que estar preparada. Textos claros, llamadas a la acción evidentes, carga rápida, diseño que no espante. Da igual cuánta gente llegue si luego no entienden qué ofreces o cómo contactarte.
Sabes qué quieres conseguir. ¿Más visitas? ¿Más contactos? ¿Más ventas? Define el objetivo antes de elegir la herramienta.
Conoces a tu público. Qué buscan, dónde están, qué les importa. Sin esto, tanto el SEO como la publicidad van a ciegas.
Si necesitas ayuda para definir una estrategia de posicionamiento, crear contenidos optimizados o preparar tu web para convertir mejor, desde Estudio Malvasía podemos ayudarte. Y si lo que necesitas es lanzar campañas de publicidad con cabeza, también.
Lo importante es no tirar el dinero en herramientas que no encajan con tu momento. Hay tiempo para todo, pero no todo a la vez.
Lo primero que necesitas para trabajar con un estudio es el briefing de diseño. Puede ser un cuestionario, una reunión inicial, o ambas cosas. Y es normal llegar a ese momento pensando: «No sé muy bien qué decir» o «¿Tengo que tenerlo todo clarísimo ya?».
La respuesta corta es no, no tienes que tenerlo todo resuelto. Pero sí ayuda mucho que llegues habiendo pensado ciertas cosas. Un buen briefing no es un examen donde tienes que acertar todas las respuestas. Es una conversación para que podamos entender tu proyecto y ayudarte a darle forma.
En nuestro proceso de trabajo, comenzaremos siempre por esto, dependiendo del tipo de proyecto, nos servirá la reunión inicial o además te enviaremos un cuestionario con reunión posterior, donde resolverás todas las cuestiones que te planteamos en este artículo.
Para qué sirve realmente el briefing
El briefing es el punto de partida. Sirve para que ambas partes entendamos lo mismo desde el principio: qué necesitas, por qué lo necesitas, a quién va dirigido, qué esperas conseguir.
No es un trámite burocrático. Es la base sobre la que se construye todo el proyecto. Cuanto mejor preparado llegues a esta fase, más fácil será que las propuestas que recibas encajen con lo que buscas.
También sirve para:
Ahorrar tiempo por malentendidos (mientras mas fluida sea la conversación mejor)
Tener claro desde el principio qué esperar del proceso
Que podamos ajustar la propuesta a tu realidad (presupuesto, plazos, necesidades)
En qué pensar antes de empezar
No hace falta que tengas un documento preparado, pero sí que te hayas planteado estas cosas.
Si es un proyecto nuevo
Parece obvio, pero es lo primero: qué haces, qué ofreces, en qué sector te mueves. Si es un proyecto nuevo que estás lanzando o algo que ya existe y quieres renovar.
Y sobre todo, por qué ahora. Qué ha pasado para que necesites trabajar tu identidad, tu web, o lo que sea que estés buscando. Puede ser que estés empezando, que tu imagen actual ya no te represente, que hayas cambiado de enfoque, que necesites profesionalizar tu comunicación… El contexto importa.
A quién te diriges
Esto no significa que tengas que tener un perfil de cliente milimétrico, pero sí una idea aproximada. Edad, ubicación, intereses, momento vital, poder adquisitivo…
Cuanto más claro tengas a quién le hablas, más fácil será diseñar algo que conecte con esa gente. No es lo mismo dirigirte a profesionales de 40-50 años que a estudiantes de 20, a familias que a emprendedores, a gente de tu ciudad que a un público internacional.
Qué quieres que sientan cuando vean tu marca
Aquí entran palabras como confianza, cercanía, profesionalidad, innovación, calidez, seriedad, frescura… Piensa en cómo quieres que te perciban. No tanto en colores o formas (eso vendrá después), sino en sensación.
Si no sabes cómo definirlo con palabras, piensa en marcas que admiras (de tu sector o no) y qué te transmiten. Eso ya da pistas.
No pasa nada por tener límites
Presupuesto, plazos, restricciones técnicas… Si hay algo que puede condicionar el proyecto, mejor ponerlo encima de la mesa desde el principio. No pasa nada por tener un presupuesto ajustado o necesitar algo en un plazo corto.Lo importante es que esté claro para que la propuesta se ajuste a tu realidad.
Qué es un moodboard y por qué trabajaremos con él
Después de la reunión inicial y del cuestionario, una de las primeras cosas que haremos juntos en Estudio Malvasía es un moodboard.
Un moodboard es un tablero visual donde recopilamos referencias que ayudan a definir la dirección estética del proyecto. No son diseños finales ni propuestas cerradas. Son referencias de atmósfera, de sensación, de estilo.
Puede incluir:
Fotografías que transmitan el tono que buscas (paisajes, texturas, momentos del día, espacios…)
Paletas de color que te resuenen
Tipografías o estilos tipográficos
Imágenes de otras marcas (de tu sector o no) que te gusten por algún motivo
Materiales, objetos, cualquier cosa que evoque lo que quieres transmitir
Por qué es útil el moodboard
Porque las palabras a veces se quedan cortas. «Moderno» puede significar cosas muy diferentes para cada persona. Pero si vemos juntos un moodboard, ya estamos hablando el mismo idioma visual. Ayuda a alinear expectativas antes de diseñar nada.
Ejemplos de moodboards
En el caso de una una marca de cosmética natural, el moodboard podría incluir texturas orgánicas, tonos tierra, fotografías de ingredientes naturales, tipografías suaves pero legibles, espacios luminosos.
Si fuese un moodboard para un estudio de arquitectura, podríamos trabajar con líneas limpias, fotografías de edificios con carácter, paletas neutras con algún acento, tipografías estructuradas, materiales nobles.
Para un proyecto de educación canina, veríamos espacios al aire libre, momentos de conexión entre personas y perros, tonos cálidos pero serios, tipografías cercanas pero profesionales.
El moodboard forma parte de nuestro proceso de trabajo, especialmente en proyectos de identidad de marca y diseño web. Es algo por lo que pasarás después de la reunión inicial si trabajas con nosotros. No te preocupes si nunca has hecho uno, te guiamos en el proceso.
Cómo ayuda compartir referencias
Si ya tienes referencias visuales que te gustan, compártelas. Pero no hace falta que mandes 50 links sin más. Es más útil si explicas qué te gusta de cada una.
Por ejemplo:
«Me gusta esta web por cómo usa el espacio en blanco, no por los colores»
«Esta marca me gusta por su tono cercano, aunque mi sector es diferente»
«Esta tipografía me parece legible y con personalidad»
También funciona bien mostrar opuestos: «Me gusta esto, pero sin llegar a esto otro». Ayuda a acotar.
Y no tiene que ser solo diseño. Puedes compartir música, espacios físicos, momentos del día, texturas… Todo lo que evoque lo que quieres transmitir. A veces una foto de un paisaje comunica más que diez logos.
Errores comunes que ralentizan el proceso
No decir lo que realmente piensas
Si algo no te gusta, dilo. Si tienes dudas, pregunta. No hace falta que entiendas de diseño para saber si algo te encaja o no. De hecho, tu opinión honesta es la más valiosa porque eres quien mejor conoce tu proyecto.
Asumir que todo tiene que estar decidido desde el principio
El briefing es el punto de partida, no el punto final. Muchas cosas se van definiendo a medida que avanza el proyecto. Es normal cambiar de opinión, descubrir cosas nuevas, ajustar el rumbo.
No mencionar restricciones hasta el final
Conocer bien tus límites es fundamental. Si hay algo que puede condicionar el proyecto (presupuesto, plazos, necesidades técnicas), es mejor saberlo desde el principio. Así la propuesta se ajusta a tu realidad desde el inicio y no hay sorpresas después.
Pedir muchas cosas sin priorizar
Cuando necesitas identidad de marca, web, fotografía, redes sociales y papelería todo a la vez, está bien. Pero ayuda saber qué es lo más urgente o importante. Muchas veces podemos trabajar por fases.
Qué pasa si no tienes todo claro
Es completamente normal. De hecho, parte de nuestro trabajo es ayudarte a aclarar ciertas cosas que quizá ni sabías que tenías que plantearte.
Lo importante es que puedas responder, aunque sea de forma aproximada:
Qué haces y a quién te diriges
Por qué necesitas este trabajo ahora
Qué esperas conseguir con él
Qué presupuesto tienes disponible
Lo demás lo vamos definiendo juntos en conversación. El cuestionario inicial, la reunión, el moodboard… todo forma parte del proceso para ir aterrizando ideas.
Si tienes dudas sobre por dónde empezar, si necesitas ayuda para ordenar tus ideas antes de contactarnos, o simplemente no sabes si estás en el momento adecuado para trabajar en tu diseño, podemos hablarlo, cuéntanos en qué punto te encuentras. A veces una conversación inicial ya aclara mucho.
Lo importante es no empezar a ciegas. Un buen briefing no garantiza por si mismo el éxito del proyecto, pero uno mal preparado (o inexistente) casi garantiza frustraciones evitables. En el estudio creemos en una buena comunicación fluida, que podrá ser vía email, whatsapp o reuniones, es mejor que trabajar la propuesta y planteártela al final del todo. Serás partícipe del proceso.
En este artículo vamos a contaros cómo organizar el material didáctico de una exposición paso a paso. Concretamente nos centraremos en el diseño, en cómo estructurar el contenido.
Cuando tenemos que crear una exposición, ya sea para una institución pública, una empresa o un trabajo monográfico concreto hay que tener muy claro varios factores antes de empezar.
Además, pueden darse dos casos, que la persona que nos contrata o nos encarga el proyecto sea experto en el tema, o realmente, sea un intermediario en el proceso y tengamos que llevar más nosotros el peso del trabajo. Empezamos.
3 básicos antes de crear el material de una exposición
Te contamos paso a paso los 3 básicos a definir antes de empezar a crear todo el contenido para la exposición:
1. El público objetivo
Lo primero que tienes que tener en cuenta para empezar a crear el material de una exposición es a quién vas a dirigirte. Es decir, para quién vas a crear el contenido, ¿Es público general? ¿Es para un colectivo específico? ¿Cuentan con conocimiento previo sobre el tema?
2. Material entregable
Una vez que tengamos claro a quién vamos a dirigirnos es muy importante que tengamos bien definido cuál es el soporte para el que vamos a crear la información. ¿Va a ser contenido digital? ¿Va a ser imprimible? ¿Se publicará en redes sociales? ¿Será una exposición itinerante?
3. Información disponible
Por último, el tercer básico imprescindible que tenemos que valorar es si existe información previa disponible sobre el tema que tenemos que trabajar. Para ellos será importante si es material divulgativo, educativo, si es de origen histórico, si es una materia novedosa, etc.
X-banner para ferias. Diseño Estudio Malvasía.
¿Por dónde empezamos a crear el material?
Una vez que tenemos claro los tres puntos básicos previos: público objetivo, soporte a entregar e información disponible, ya solo nos queda ponernos manos a la obra.
Lo ideal es empezar a hacer una lluvia de ideas entre todo el equipo de cómo se va a estructurar la información y tener una ligera idea del resultado final que queremos obtener.
Una vez visualizada la meta, vamos a ir estableciendo y repartiendo tareas intermedias para sacar el trabajo adelante e ir cumpliendo fases.
Es muy importante que involucres a la persona que te ha encargado el trabajo en todo momento, ya que así, aparte de sentirse parte del proceso, puede ir guiándote para no trabajar en algo que no se espera.
Fase de creación y entrega final del material de difusión
Una vez todo está completo y creado, tenemos que dedicar tiempo a tener una fase de correcciones donde expertos en la materia o la persona que te ha encargado el trabajo pueden revisar y darte su opinión sobre todo lo creado.
Si el material va a ser imprimible, también es el momento de ver si todo está bien maquetado y listo para imprimir. Y si va a ser digital, lo mismo, podemos comprobar que los formatos y dimensiones cumplen con todo lo establecidos.
Para terminar, llega el momento más emocionante y la prueba de la verdad, empezar a recibir al público para el que realmente hemos hecho todo el trabajo. Será el momento de ver si capta su atención, si se llevan algún aprendizaje y lo más importante de todo, si cumple su función.
¿Cuánto cuesta una página web? Si estás creando un proyecto online o si tienes pensado hacer una web de tu negocio físico es normal que empieces evaluando costes y posibles gastos asociados a una web. En este artículo te explicamos todo lo que debes tener en cuenta.
¿Es caro tener una web?
Depende, quizás al principio necesites una inversión algo mayor, pero si lo tienes previsto es algo que a la larga es más económico que depender de plataformas de suscripción tipo «Shopify, Wix,…» donde también tendrás que crear la web en base a plantillas predefinidas pero que necesitarás configurarlas.
El coste anual de tener una web al final dependerá de varios factores, como dónde esté el hosting o el mantenimiento, pero especialmente si es un negocio online, es mucho más ecónomico una web que pagar la cuota mensual de un local físico 🙂
Costes anuales asociados a un sitio web
A continuación desglosamos importes aproximados para una web al año con el fin de que puedas evaluar ingresos y gastos en tu planificación. Están situados en orden de aparición, aunque en la mayoría de los casos, si estás trabajando con nosotros la web te haremos estas gestiones para que no tengas que preocuparte.
Dominio
El dominio es algo que se renueva anualmente, depende de su terminación (.es / .com /.org /…) pero estaríamos hablando entre 6€ y 25 €. Por ejemplo, los más usados en nuestro caso son .com y .es y su precio oscila entre 12-14€.
Por el precio que tiene, tengas o no tengas claro si te haces la web, te aconsejamos que lo compres. Empieza por comprobar si está disponible, en el caso de que esté ocupado, tendrás tiempo de sobra para plantear otras opciones. Aquí puedes comprobar su disponibilidad y también si está libre el nombre de usuario en redes sociales como Instagram o Facebook.
Todas las webs no son iguales y tampoco son iguales todos los hostings. Lo que más valoramos de un hosting es su estabilidad en el servicio, el espacio disponible y la atención al cliente. Imagina que tienes tu tienda online y cuando estás haciendo cambios en un producto se te «cae» y no sabes qué pasa, acudes a tu hosting para restaurar una copia de seguridad de tu web y no te atiende nadie (suponiendo que hace copias de seguridad… que algunos ni eso). Pues mejor tener un buen hosting, que un hosting de los «baratos».
El precio anual de los hosting depende de todo esto que apuntamos, pero si nos vamos a hostings profesionales y que entre otras cosas, tenga una calidad muy buena en servicio, copias de seguridad diarias, soporte y atención al cliente a través de llamadas o chat / tickets, estaríamos hablando de unos 70-150 € anuales.
Si nos preguntas con qué hosting trabajamos, te diremos que llevamos desde 2015 trabajando con Webempresa y desde 2018 con Profesional Hosting, ambos están en buen precio, entre 70-90 € para sus planes iniciales (y suelen tener promociones bastante frecuentes) por lo que el primer año te saldrá más económico seguramente.
Este precio se le suma al del dominio, que puedes gestionarlo en el mismo hosting o en otra web (nosotros recomendamos tenerlo junto por facilidad a la hora de tramitar y renovar el servicio anual), además normalmente si no tienes dominio te lo incluyen gratis el primer año.
Otros costes anuales
Como ya hemos visto, el dominio y el hosting son costes fijos anuales en cualquier proyecto online, pero también encontramos otros costes o inversiones, según se mire. Entre ellos podrían estar plugins o temas premium, la mayoría de ellos tiene licencias anuales que hay que ir renovando para recibir actualizaciones y funcionalidades.
Es frecuente tener que usar plugins de este tipo si tu proyecto consiste en una academia online, por ejemplo, o un sistema de suscripciones mensuales para vender productos / cursos. En definitiva, siempre que requiera de funcionalidades extra que no podríamos conseguir con plugins gratuitos.
Para que te hagas una idea, plugins como Learndash o Sensei LMS para academias, suelen costar entre 140 y 300 € anuales. Si estás pensando en crear una academia escríbenos, porque en algunos casos sí que tenemos alternativas gratuitas para comenzar a probar cursos y echar a volar el proyecto.
Costes al inicio. Diseño y desarrollo web
Diferenciamos este del resto porque no sería un coste anual, si no una inversión al comienzo. Para crear tu web tendríamos en cuenta muchos aspectos de tu proyecto, ya que no es lo mismo que necesites una web para darte a conocer y recibir contactos, que si haces una tienda online o una academia de venta de cursos de formación.
Por todo esto el precio variaría mucho y no podríamos darte una orquilla o un importe exacto, pero ten en cuenta para algo sencillo al menos unos 650-700€.
Es normal que si vas a comenzar con tu presencia online valores varios presupuestos, aquí te contamos lo que creemos que es indispensable que contenga el presupuesto:
Para el diseño web:
Como sabes, nosotros comenzamos por el diseño, así que haremos una reunión previa en la que valoremos si la imagen de marca es adecuada o necesitamos empezar por ahí, por si requiere adaptaciones o una revisión profunda. Una vez eso, diseñamos la web y te la mostramos tal cual para posibles cambios antes de su desarrollo, todo esto es un proceso de entre 20 y 40 días.
Para el desarrollo web:
El número de páginas o las páginas que incluye, pueden ser Inicio, sobre mi, servicios, contacto, blog… Cada una sería una página.
Si está desarrollado en WordPress o en qué sistema.
Si incluye revisión responsive o móvil, la web debe pensarse o al menos optimizarse para que se vea bien en móviles (imagina una web bonita que no se vea bien desde el móvil y tu público entre casi siempre desde Instagram…).
Si incluye las páginas legales, cookies y privacidad.
Si incluye temas o plugins premium, incluso si se valora su uso aunque no lo incluya.
Que esté trabajada para que funcione a nivel SEO.
Que incluya medidas de seguridad adaptadas al tipo de web.
Finalmente si incluye manual de usuario, o formación.
Web autogestionable, manual de usuario y formación
Nos gusta destacar esta parte, ya que muchas veces nos llegan proyectos que tienen una web antigua de la que no disponen ni de las claves de acceso… En nuestro caso, una vez que estamos en los días finales de entrega de la web, realizamos una tutoría de una hora, además de la entrega de un manual de usuario con lo que necesitas saber para controlar y manejar aspectos fundamentales para el día a día del proyecto.
Mantenimiento web y costes mensuales
¿Una web necesita un mantenimiento mensual? Sí. Una web necesita llevar un mantenimiento mensual mínimo, al menos actualización de plugins y tema, es algo que puedes hacer tu misma desde WordPress –> Actualizaciones, pero también es algo que normalmente preocupa hacerlo, a veces una mala actualización puede «romper» temporalmente tu web y necesites restaurar a la última copia de seguridad (si tu hosting es como los que mencionamos antes, la tendrás diariamente en el hosting).
El mantenimiento regular es clave para garantizar su funcionamiento óptimo y su seguridad. Actualizaciones, copias de seguridad regulares y corrección de errores, entre otros. No es obligatorio contratarlo, pero da tranquilidad.
¿Cuánto cuesta el mantenimiento web?
El mantenimiento mensual más básico que puedes contratar con nosotros una vez finalizada la web desde 49 € mensuales (+ IVA), pero según sea tu proyecto te recomendamos otros que incluyan cambios y mejoras en la web, así siempre nos tendrás para cambiar algún texto o añadir imágenes nuevas, actualizar el stock o el precio de un producto, etc. Es algo que sabrás hacer con el manual de usuario, pero por experiencia de estos años, se agradece porque te permite dedicar tu tiempo a tu negocio totalmente y desentenderte de esta parte.
En definitiva, nos tendrías siempre pendientes de tu web y con total tranquilidad de cara a posibles incidentes. Escríbenos aquí para contratar el mantenimiento web 🙂
Bien, en este artículo, hemos pasado por costes iniciales, anuales y mensuales, estrictamente relacionados con la web, ya que en el día a día del proyecto sería bueno valorar otras actividades, como la creación de contenido para blog, redes sociales, etc.
Esperamos que te sea de utilidad te haya quedado claro cuánto cuesta una página web, y que pronto comiences el vuelo en tu proyecto online. Para cualquier duda, contactanos tanto por el formulario como por Whatsapp.
En este artículo hablaremos sobre la importancia del mantenimiento web y por qué mantener tu web en WordPress actualizada, para garantizar un rendimiento óptimo, ganar seguridad y sobre todo, tranquilidad.
Ventajas de mantener tu página web WordPress actualizada
Aunque hablemos de página web, con las siguientes ventajas nos referimos a cualquier sitio en WordPress, ya sea una página sencilla, una web corporativa, una tienda online o una academia.
Seguridad
Mantener tu sitio WordPress actualizado es fundamental para garantizar la seguridad de la web. Con cada nueva versión, se implementan parches de seguridad que corrigen vulnerabilidades y protegen tu sitio de posibles ataques o fallos en la protección. Al mantenerse al día con las actualizaciones, estás fortaleciendo las defensas de tu sitio web y protegiendo tanto tus datos como los de tus visitantes, ya que la web está siempre con las últimas mejoras de cada plugin, tema o del propio WordPress.
Compatibilidad y uso
Las actualizaciones de WordPress no solo se centran en la seguridad, sino también en mejorar la compatibilidad con otros complementos y temas. Al mantener tu sitio actualizado, te aseguras de que todos los componentes funcionen en armonía, lo que reduce la posibilidad de conflictos y errores inesperados. Esto garantiza una experiencia de usuario fluida y sin interrupciones. Muchas veces pasa que una actualización de un plugin, cambia la algo del aspecto visual y no es compatible con la versión que tienes sin actualizar del tema por ejemplo.
Nuevas funcionalidades y mejoras de rendimiento
Cada nueva versión de WordPress trae consigo nuevas funcionalidades y mejoras de rendimiento que pueden potenciar la capacidad y la eficiencia de tu sitio web, y esto no es solo para tus usarios, si no que también influirá en el posicionamiento SEO. Desde nuevas herramientas de edición hasta optimizaciones de velocidad, mantener tu sitio actualizado te permite aprovechar al máximo las últimas innovaciones y mantener tu plataforma competitiva en el mercado digital.
La importancia de contar con un buen equipopara el mantenimiento web
Por qué delegar el mantenimiento de tu web en WordPress, recomendado tanto para sitios web sencillos como para tiendas online y academias.
Asesoramiento y experiencia
Es bueno tener a alguien de confianza preocupado por la web de tu proyecto, especialmente, si es el lugar principal de comunicación con tus clientes. En este caso, desde el asesoramiento con el hosting y si sus capacidades son las adecuadas para alojar tu web como del conocimiento de los plugins y Theme instalados en ella. Ya que ante cualquier incidencia, la respuesta será más rápida.
Tranquilidad y paz mental
Parece fácil, pero el momento en el que ves una lista de actualizaciones a realizar (los númeritos rojos que aparecen en «actualizaciones» dentro de tu escritorio de WordPress) y clicas y se queda pensando, y de repente tienes una página en blanco de error, te hace entrar en una situación de nerviosismo que se la recomendamos a nadie jiji. Realizar correctamente estas actualizaciones te liberará de esa tensión y de los problemas que puedan surgir con la web, como caidas, desconfiguraciones, etc.
Optimización del tiempo y recursos
Delegar el mantenimiento web hará que puedas dedicar tu tiempo y esfuerzo a las tareas que realmente son clave para tu negocio, sabiendo que la web estará siempre al día y que si quieres añadir o cambiar algo, tan solo sería decir cómo lo quieres y en este caso, nosotros nos encargaríamos de su implementación. En lugar de preocuparte por las actualizaciones y el mantenimiento, puedes enfocarte en tu negocio y aprovechar al máximo tu tiempo y energía.
Consejos prácticos sobre mantenimiento web en WordPress
Consejos útiles a la hora de hacer un chequéo de tu web.
Prueba tu formulario de contacto, prográmate una vez cada dos semanas / mes, pero imagínate que una de las actualizaciones ha cambiado algo que hace que no funcione correctamente. ¿Perderías clientes o usuarios si no les contestas? Esta tarea, aunque muy sencilla, la realizamos en las web que gestionamos su mantenimiento para que nada falle.
No dejes 17 actualizaciones y varias versiones de WordPress sin actualizar y actualices todo de golpe. Ve poco a poco, los plugins más importantes actualizalos individualmente, así te asegurarás que todo está funcionando correctamente.
Asegurate de que tu hosting hace copias de seguridad diarias, o tenga copias recientes antes de actualizar la web, te ahorrará situaciones de nervios y estrés, y realizarás el mantenimiento web WordPress con más seguridad.
En resumen, mantener tu sitio web en WordPress actualizado es fundamental para garantizar su seguridad, compatibilidad y rendimiento óptimo. Además de mostrar un proyecto más profesional de cara al usuario, que no se encontrará con páginas de error y enlaces rotos.
Espero que te sirvan estos consejos, pero recuerda que si quieres tranquilidad y que nos ocupemos de toda la parte interna de la web, escríbenos, y te contamos los planes de mantenimiento (desde 49€ + IVA), algunos incluyen cambios mensuales para realizar en la web por lo que te harán más fácil dedicar tu tiempo a tu proyecto y enfocarte en hacer crecer tu negocio sin preocupaciones.
Una one page o página única, es un tipo de página web que está construida sólo por “una pestaña”.
En la one page, encontrarás toda la información en una sola página, bajando hacia abajo.
Puedes incluir toda la información que necesites en función de tu modelo de negocio.
Tener una one page no significa que no puedas tener un menú con categorías de servicios o un apartado de “quienes somos”, simplemente que está todo en un mismo lugar.
Te explico más en el siguiente apartado.
Estructura y diseño de una página única
Ahora que ya sabes que una one page es una web pero que tendrá todo el contenido en una única página, te surgirán dudas sobre cómo moverte por ella, que puedes incluir y cómo se organiza.
Lo más importante en la one page es que destaque tu idea o ideas principales sobre tu proyecto, producto o sobre ti.
Esto será lo primero que vea la persona que visita tu web, después usaremos técnicas de redacción o el menú para facilitar la navegación y que sigan investigando tu página.
Decidiremos los apartados que pondremos en la web en función del objetivo que tengas. No te preocupes por esto, durante el proceso de creación te ayudaremos a sacar de tu cabeza todo lo que tienes para ofrecer.
Si estás pensando que no tienes contenido suficiente o que no sabes que poner, no te preocupes que para eso estamos nosotros.
¿Para qué se recomienda una este tipo de página web?
Una one page, al igual que las webs tradicionales, se recomienda para tener una presencia en el mundo online, tener reputación en tu sector y aumentar la confianza de los clientes con un “escaparate” virtual actualizado.
Estas mini webs son la opción perfecta para:
Negocios físicos: aunque desarrolles tu actividad de manera presencial, tener presencia en internet ayuda a que más gente te encuentre, puedan leer opiniones sobre la empresa y ayuda a llegar a más clientes.
Páginas web para proyectos: otro de los usos más extendidos de las one page son las webs corporativas o de presentación de un proyecto. Aquí se pondrían los datos clave y la información básica que pueda interesar a los usuarios o a los clientes relacionados.
Páginas para vender un único producto o servicio: Si estás empezando y quieres vender tu primer producto o servicio esta opción es la mejor para ti, ya que es económica y te da espacio suficiente para exponer tu idea de forma natural, directa y profesional.
Páginas para profesionales y especialistas: Sí, tu one page puede ser tu “tarjeta de visita”, tu porfolio o tú CV. Es el modelo de web perfecto para empezar a testear el mundo online y tener presencia virtual para poder darte a conocer en diferentes ámbitos.
One page vs web convencional
Realmente, podríamos decir que la one page es una versión reducida de la web convencional.
Por ello presenta algunas ventajas e inconvenientes, aunque, si tienes clara su función, realmente los inconvenientes se convierten en opciones que ahora mismo no necesitas.
De todas formas, te dejamos la siguiente tabla para que veas un poco más claro en que se diferencia.
¿Puedo tener un blog con mi one page?
Sí y además te lo recomendamos.
Las one page incluyen todo el contenido de tu actividad, pero el blog te dará la oportunidad de demostrar lo que sabes sobre el tema, argumentar tu profesionalidad y crear contenido de valor para tus clientes, alumnos o usuarios.
¿Qué necesito para crear mi web con esta estructura?
Si tienes claro que necesitas una one page y el siguiente paso es ponerte manos a la obra necesitas tener claro lo siguiente:
Cuál es el objetivo de la web, que quieres conseguir con ella.
A qué público te vas a dirigir, que es lo que vas a ofrecerles y cómo vas a ayudarles.
Tu origen, el de tu marca o empresa, que ha pasado hasta crear esta web.
Fotos bonitas y que vayan acorde con tu misión.
Tener ya disponible lo que ofreces.
EXTRA: si tienes ya una imagen definida, colores genial, si no, podemos ayudarte con ello.
El resto, lo decidimos durante el proceso.
Si tienes dudas en este apartado, no te decides si es una one page lo que necesitas y no sabes quién puede ayudarte, escríbenos.
Email marketing es una estrategia de comunicación (y a veces de venta) que se basa en enviar correos electrónicos a tus suscriptores.
Sí, has leído bien, suscriptores. Para poder mandar correos electrónicos a tus clientes necesitas que se suscriban a tu lista y den su permiso para recibir tus emails. No puedes añadir a nadie sin su consentimiento.
Quizás nunca lo habías oído con este nombre, pero seguro que has dejado tu email alguna vez para recibir ofertas, descuentos, noticias o simplemente para estar al día de un proyecto que te interesa.
¿Para qué sirve el email marketing?
Existen tantas formas de usar el email marketing como tipos de proyectos. Su origen fue comercial (ventas directas, promociones), pero hoy en día su uso es mucho más variado. Incluso puede no tener fines comerciales.
Aquí van algunos ejemplos según el objetivo, para que te identifiques con el que más encaja contigo:
Emails informativos
Si formas parte de una asociación, un colectivo, o gestionas un proyecto cultural, puedes mantener al tanto a tus suscriptores de actividades, eventos, novedades internas…
Emails divulgativos o educativos
Para proyectos que difunden información sobre un tema concreto: salud, educación canina, arquitectura, diseño… Puedes compartir artículos propios, lecturas recomendadas, recursos útiles.
Emails comerciales
Si tienes una tienda online, vendes servicios o productos, puedes usar los emails para informar de novedades, lanzamientos, promociones, ofertas puntuales. Pero cuidado: si solo mandas publicidad, la gente se cansa. Tiene que haber valor más allá de vender.
Newsletter personal o de marca
Un formato cada vez más usado: compartir reflexiones, aprendizajes, detrás de cámaras de tu trabajo, procesos creativos… Es una forma de mantener el contacto con tu comunidad sin agobiar.
¿Cómo puedo empezar a ganar suscriptores?
Que alguien se suscriba a tu lista no es casual. Es toda una estrategia.
Hay especialistas que se dedican solo a esto (email marketing, automatizaciones, segmentación de listas…). Si necesitas ayuda para definir tu estrategia desde el principio, aquí nos tienes para ayudarte. Pero si estás empezando, no necesitas complicarte tanto.
Formas habituales de conseguir suscriptores
Ofrecerlo directamente en tu web. Un formulario visible donde la gente pueda apuntarse si quiere recibir noticias tuyas. Simple pero efectivo.
Después de una compra o servicio. Si alguien ya ha trabajado contigo o te ha comprado algo, puedes ofrecerle suscribirse para estar al día de novedades.
A cambio de algo útil (lead magnet). Este es el método más usado para marcas personales o proyectos mas simples. ¿En qué consiste? Ofreces algo de valor a cambio del email: un descuento, una guía descargable, una plantilla, un checklist, un ebook, un recurso gratuito… Esto se llama lead magnet porque actúa como un imán para atraer suscriptores.
Aquí os dejamos algunos ejemplos de lead magnets según sector:
Clínica de fisioterapia: Guía de ejercicios para dolor de espalda.
Educador canino: Checklist de paseos seguros con tu perro.
Estudio de arquitectura: Guía de primeros pasos para diseñar tu reforma.
Taller de cerámica: Instrucciones de cuidado de piezas artesanales.
Veterinaria: Calendario de cuidados anuales para tu mascota.
Consulta de psicología: Guía de autocuidado emocional.
Cómo recoger esos datos y gestionarlos
No te asustes, no tienes que hacerlo manualmente. Existen gestores de email marketing que automatizan todo: recoger datos, mandar emails de bienvenida, organizar tu lista, programar envíos periódicos…Pero que hayas llegado hasta aquí está muy bien, ya que necesitas tener claro qué tipo de email vas a lanzar y a quién.
Hay opciones gratuitas y de pago, con distintas características según lo que necesites.
¿Qué herramienta de email marketing utilizo?
Hay muchas herramientas de email marketing en el mercado. Las hay más o menos personalizables, gratuitas o de pago, que te permiten más o menos suscriptores, etc.
3 Herramientas de email marketing
Hay muchas en el mercado. Aquí te contamos las que hemos probado nosotros o usan nuestros clientes habitualmente, con sus pros y contras actualizados a principios de 2026.
Mailrelay(opción gratuita y de pago según crecimiento)
Características: 5*
Facilidad de uso: 3
Constructor visual: 3
*características puntuadas en la versión gratuita
Nuestra favorita si estás empezando. Tiene el plan gratuito más generoso del mercado: hasta 80.000 emails al mes para 20.000 suscriptores. Sin límites diarios, sin funciones capadas.
Lo mejor: funciones que en otras plataformas son de pago, aquí están incluidas en el plan gratuito. Interfaz en español, soporte en español (por teléfono, chat y email), fácil de usar. Automatizaciones completas, estadísticas, segmentación avanzada… todo desde el primer día.
Lo menos bueno: el diseño de las plantillas no es tan bonito como en otras, pero cumple perfectamente.
Para quién: Proyectos que están empezando, pequeñas empresas, marcas personales con presupuesto ajustado. Si necesitas enviar bastantes emails al mes sin gastar dinero, esta es la mejor opción.
Mailerlite(opción gratuita con restricciones)
Características: 2*
Facilidad de uso: 3
Constructor visual: 5
*características puntuadas en la versión gratuita
Muy popular últimamente entre nuestros clientes. Plan gratuito hasta 500 suscriptores (antes era 1.000, lo redujeron en 2023-2024) y 12.000 emails al mes. Interfaz muy visual, fácil de usar, plantillas bonitas y modernas.
Lo mejor: editor de emails muy intuitivo, landing pages incluidas, automatizaciones básicas en el plan gratuito, generador de textos con IA.
Lo menos bueno: una vez superas los 500 suscriptores, ya tienes que pagar. Y el límite de suscriptores se ha ido reduciendo con el tiempo.
Para quién: Proyectos que valoran el diseño visual, marcas que quieren emails bonitos sin complicarse, y que no van a superar los 500 suscriptores a corto plazo.
Mailchimp(opción gratuita con restricciones)
Características: 2*
Facilidad de uso: 2
Constructor visual: 4
*características puntuadas en la versión gratuita
El más conocido. Ahora tiene interfaz y soporte completo en español (antes era todo en inglés, lo cual para ciertas personas podría ser un problema). En la actualidad el problema es que algunas características no están bien traducidas a la versión en español y se quedan ocultas. Plan gratuito hasta 500 suscriptores y 1.000 emails al mes, con límite diario de 500 envíos.
Lo mejor: muy completo, muchas integraciones con otras herramientas, potente para análisis y segmentación, generador de contenido con IA.
Lo menos bueno: el plan gratuito es muy limitado (no puedes programar emails ni crear automatizaciones de varios pasos). Los planes de pago suben bastante de precio comparado con otras opciones.
Para quién: Proyectos con experiencia previa en email marketing, o que necesitan integraciones específicas con otras plataformas. Si tienes presupuesto y necesitas funciones avanzadas, puede ser una opción.
Active Campaign (opción de pago con periodo de prueba corto)
Características: 5
Facilidad de uso: 3
Constructor visual: 4
Más profesional y completo, pero no tiene plan gratuito. Ofrece prueba gratuita de 14 días (con funciones del plan Professional, 100 contactos y 100 envíos), luego tienes que contratar un plan que empieza desde 15€/mes.
Lo mejor: automatizaciones muy potentes, CRM integrado, segmentación avanzada, ideal para estrategias complejas de marketing.
Lo menos bueno: curva de aprendizaje más alta, precio más elevado, no hay opción gratuita permanente.
Para quién: Empresas que ya tienen experiencia en email marketing y necesitan automatizaciones complejas, CRM integrado, o gestionan campañas muy segmentadas.
Nuestra recomendación
Si estás empezando y no tienes claro si el email marketing te va a funcionar, empieza con Mailerlite, es sencillo y fácil de usar a la vez que te permite mantener un diseño cuidado, si te motivas, vas bien y la versión gratuita se te queda pequeña, puedes continuar con todo ya construido (lo cual es una ventaja en tiempo si no te importa pagar) o cambiarte a Mailrelay (plan gratuito muy amplio y funciones profesionales). Si en algún momento te hace falta algo más potente tanto Mailrelay como Active Campaign serían opciones recomendadas.
¿Qué son las automatizaciones?
Una vez que empiezas a ganar suscriptores, tienes que cuidarlos. Y atender manualmente a cada persona que se suscribe es inviable.
Para eso existen las automatizaciones: procesos que programas una vez y que se ejecutan automáticamente según las acciones que haga cada persona.
Ejemplo básico: email de bienvenida
La automatización más común. Alguien se suscribe a tu lista y automáticamente recibe un email de bienvenida que tú has escrito previamente.
Ese email puede incluir:
Agradecimiento por suscribirse
El recurso que prometiste (descuento, guía, plantilla…)
Presentación breve de quién eres o qué hace tu proyecto
Invitación a seguirte en redes o visitar tu web
Tú no tienes que estar pendiente. La persona puede suscribirse a las 3 de la mañana y recibirá su email de bienvenida al instante.
Automatizaciones más avanzadas
Puedes programar secuencias enteras:
Serie de emails educativos (día 1: bienvenida, día 3: recurso útil, día 7: caso de estudio…)
Recordatorios de carrito abandonado (en tiendas online)
Emails según el comportamiento (si abrió el email anterior, si hizo clic en un enlace concreto…)
Esto ya entra en estrategias más complejas (embudos de venta, funnels de conversión), pero no hace falta complicarse tanto al principio.
Cómo diseñar tus emails
La mayoría de gestores de email marketing ofrecen plantillas predeterminadas donde tú añades tu texto, imágenes, colores de tu marca…
Aunque uses una plantilla, eres tú quien tiene que ordenar el contenido para que sea atractivo y coherente con tu identidad visual. No te quedes solo en la plantilla, hazla tuya. También tendrás la opción de diseñarlo desde cero.
Estructura básica de un email
Para que funcione bien, tu email debería tener:
Asunto claro y directo. Es lo primero que ve la gente. Si no llama la atención, no lo abren. Evita asuntos genéricos tipo «Newsletter marzo». Mejor algo concreto: «3 errores comunes al pasear a tu perro» o «Nueva guía: cómo preparar tu briefing de diseño».
Título principal dentro del email. Refuerza el asunto, deja claro de qué va el email.
Subtítulos o secciones (si hace falta). Si tu email tiene varios temas, divide con subtítulos. Si es un solo tema, no hace falta.
Llamada a la acción clara. ¿Qué quieres que haga quien lee? Visitar tu web, leer un artículo, comprar algo, responder al email… Que quede claro. Y no pongas 5 llamadas a la acción diferentes, que confunden. Una o dos como mucho.
Firma o despedida. Tu nombre, tu marca, enlaces a redes sociales si quieres.
Errores comunes en diseño de emails
Sobrecargarlo de información. Si metes 10 temas en un solo email, nadie lo lee. Mejor emails cortos y centrados en una idea.
Demasiadas imágenes pesadas. Ralentizan la carga del email y en algunos gestores de correo ni siquiera se ven.
Diseño complicado que no se ve bien en móvil. La mayoría de gente lee emails en el móvil. Si tu diseño no es responsive, pierdes lectores.
Qué escribir en tus emails
El diseño importa, pero el texto es lo que realmente capta la atención y consigue que la gente haga lo que esperas: leer, comprar, aprender, compartir…
Escribir emails es un arte y una seña de identidad. Puedes tener un estilo que tus suscriptores reconocen al instante, o puedes simplemente ir al grano y contar novedades.
Estilos de redacción que funcionan
Storytelling (contar historias). Empiezas con una anécdota, algo que te pasó, una reflexión personal… y luego conectas con el mensaje o producto que quieres compartir. Genera más conexión emocional.
Directo al grano. «Tenemos nueva colección», «Este mes hemos lanzado esto», «Aquí tienes el recurso que pediste». Sin rodeos. Funciona bien si tu audiencia ya te conoce y valora tu tiempo.
Educativo o divulgativo. Compartes conocimiento útil, tips, recursos, lecturas recomendadas. Generas autoridad y confianza sin vender directamente.
No hay una técnica única que funcione. Depende de tu proyecto, tu audiencia, tu personalidad. Lo que sí funciona siempre:
Mensajes claros y bien estructurados
Tono coherente con tu marca
Valor real para quien lee (que no sea puro relleno)
Si ves que diseñar y escribir emails se te complica o no te gusta, puedes delegar esta parte. En Estudio Malvasía podemos ayudarte tanto con el diseño visual de tus emails como con la redacción de contenidos. A veces merece más la pena que te centres en lo que realmente haces bien.
Newsletter vs email marketing comercial
Mucha gente confunde ambos conceptos, pero no son exactamente lo mismo.
Email marketing comercial: Emails con objetivo de venta o conversión. Promociones, lanzamientos, descuentos, recordatorios de carrito…
Newsletter: Email periódico (semanal, quincenal, mensual) donde compartes contenido de valor: artículos, reflexiones, novedades, recursos… Puede tener algún componente comercial, pero no es el objetivo principal.
Puedes hacer solo newsletter, solo emails comerciales, o combinar ambos. Depende de tu proyecto.
Cuándo tiene sentido empezar con email marketing
No todos los proyectos necesitan email marketing desde el día uno. Tiene sentido cuando:
Ya tienes algo que ofrecer de forma regular. Contenido, productos, servicios, novedades… Si no tienes nada que contar, no tiene sentido crear una lista.
Quieres mantener contacto directo con tu audiencia. Las redes sociales están bien, pero no controlas el algoritmo. El email sí es tuyo. Si alguien está en tu lista, puedes contactarle cuando quieras.
Buscas fidelizar, no solo captar. El email marketing funciona muy bien para mantener a la gente que ya te conoce, recordarles que existes, ofrecerles cosas nuevas.
Tienes tiempo para cuidar tu lista. Si creas una lista y luego no mandas nada en meses, la gente se olvida de ti o directamente se da de baja. Mejor no empezar que empezar y abandonar.
Errores comunes al empezar con email marketing
Comprar listas de emails. Nunca, jamás. Es ilegal, va contra el RGPD, y además no funciona. La gente que no se ha suscrito voluntariamente no va a abrir tus emails.
Mandar emails sin consentimiento. Aunque sean clientes tuyos, necesitas su permiso explícito para añadirlos a tu lista.
No cuidar la frecuencia. Mandar emails cada día agobia. Mandar uno cada seis meses hace que se olviden de ti. Encuentra un equilibrio realista para ti.
No tener clara la estrategia. Mandar por mandar, sin objetivo claro, sin pensar en qué aportas a quien lee. Eso cansa rápido.
No medir resultados. Todas las herramientas te dan datos: tasa de apertura, clics, bajas… Míralos. Te dicen qué funciona y qué no.
Qué hacer si te bloqueas con el email marketing
Es normal. Hay proyectos donde el email marketing funciona genial, y otros donde cuesta arrancar.
Si ves que la curva de aprendizaje de la herramienta te está complicando más que ayudando, o si escribir los emails te paraliza, puedes:
Delegar la parte técnica (configuración, diseño, automatizaciones)
Delegar la redacción (tú das las ideas, alguien escribe)
Simplificar al máximo (emails sencillos, texto plano, sin diseños complicados)
A veces lo que más cuesta es empezar. Una vez que tienes la estructura montada y los primeros emails enviados, el resto fluye mejor.
Si necesitas ayuda para configurar tu email marketing, definir tu estrategia, o simplemente no sabes por dónde empezar, desde Estudio Malvasía podemos ayudarte. Desde la configuración técnica hasta la redacción de contenidos o el diseño de tus emails.
El email marketing bien hecho es una herramienta potente para mantener viva tu comunidad, fidelizar clientes, y comunicar de forma directa sin depender de algoritmos. Pero como todo, requiere constancia y estrategia.